Fotografía de Victoria Ramírez por Simón López Trujillo
Simón López Trujillo

Entrevista con Victoria Ramírez. “Las plantas tienen muy integrada la idea de vida o muerte, todo el rato están viviendo y todo el rato están muriendo”

La poeta Victoria Ramírez habla el proceso de creación de su último libro Teoría del polen, sus influencias, y el vínculo de sus poemas con el estado actual de las cosas.

No tengo mucha experiencia de entrevistadora, pero apenas Victoria se sentó frente a mí, en una mesa del Bica Café en Providencia, sentí que su serenidad me ayudaba a tranquilizar los nervios. Ni siquiera había alcanzado a prender la grabadora, cuando nos pusimos a hablar de las obras no humanas de Manuela Infante. A ambas nos gustó mucho “Estado Vegetal”, un montaje del 2017 que remeció la psiquis del intelectual milenial. La obra trata de choque que sufre un motociclista contra un árbol antiguo, y la reacción de los vecinos – la madre, por ejemplo, cree en la voluntad del árbol y que éste tuvo la culpa, no su hijo.

Después de eso adopté en propiedad mi rol de fan y le comenté que me había gustado mucho su último poemario, “Teoría del polen” (publicado con Provicianos Editores hacia un par de semanas) justo porque tiene elementos de la dramaturga mencionada: los poemas toman prestado los estudios y registros de la prosa científica para presentar una ciencia “recreativa”, que se goza, que se traduce en juego, que mastica la musicalidad de los nombres que bautizan los diversos especímenes, y que se organiza en tres momentos, en su sentido más metafísico: inflorescencia, polinización y fecundación.

Victoria es joven, pero ya tiene un listado de obras y reconocimientos, Obtuvo el Premio Roberto Bolaño en 2016, el Premio Juegos Literarios Gabriela Mistral en 2017, y el Premio Mejores Obras Literarias, en poesía inédita dos años seguidos, el 2019 y el 2020. Esto nos habla tanto de su talento como de su constancia con la creación. Porque tampoco se trata de estar apurada, de hecho, según ella, se debe hacer todo lo contrario.

*

El cajón

semillas

demoran años

nada apura

ni siquiera

la ansiedad

de la belleza

“Teoría del polen” empezó con los residuos de su primer poemario, “Magnolios” con el que ganó el Fondo del Libro el 2016. “Salieron algunos poemas que eran muy botánicos, se salían del conjunto; me interesaba mucho la idea de este sujeto que observa como funcionaban estos organismos vegetales, porque en realidad sentía que los organismos vegetales son muy parecidos a los humanos. Por ejemplo, a veces transfieren nutrientes sólo a los de su misma especie. […]Alcancé a tener un grupo de poemas y no sabía muy bien que iba a hacer con eso. No me gustó mucho lo que había salido. Los dejé en un cajón.”

Incluso habiéndose dado la oportunidad de ir a una residencia en MacDowell, Peterborough, Estados Unidos –una casona antigua, rodeada de un bosque de ensueño, según googlié– Victoria no estaba del todo convencida de desempolvar estos versos. “De hecho, mi plan malvado era trabajar otro libro allá, a pesar de que había ganado la residencia con estos poemas” confiesa. “Pero allá me di cuenta que este libro tenía sentido. La residencia me ayudó a escribir y, sobre todo, a leer e investigar de botánica y de filosofía vegetal, como Marder o Mancuso. Además, justo en la residencia había una chica que estaba haciendo una novela del mismo tema, e hicimos la lectura final juntas. También estaba muy pegada con el disco “Plantasia” de Mort Gartson, y en ese tiempo también vi una exposición en el Royal Botanic de Brooklyn, donde había distintas instalaciones súper táctiles y sonoras en relación a plantas, no sé, como que de alguna forma sentí que fue un súper buen timing. […] Bueno, después volví a Chile y dejé ese libro. Igual lo miraba cada cierto tiempo, pero sentía que le faltaba.”

Así que, como sucede muchas veces, Victoria devolvió el texto al cajón, después de dejarlo respirar un tiempo en el exterior.

Teoría del polen: lado A, lado B

no es                    no es

posible                 posible

pintar                  capturar el

la quietud             apareamiento

en el liquen          de una orquídea

que se abre           ambos órganos

con los dedos        mezclados

En “Teoría del polen”, hay extractos en prosa y verso, ambos con su registro particular que permiten hacer ‘respirar’ al lector. El lado A son hechos que juegan a ser concretos, científicos, específicos. El lado B, por su parte, está construido de versos que pueden leerse en diferentes combinaciones; un cubo rubik poético.

“Primero tenía los textos más informativos, y después jugué a ficcionalizar un poco” me cuenta. “Pareciera ser medio documental, pero hay cosas de esos textos que no son tan ciertas.”  

“Como The Office, que es un mockumentary” digo. Un mal ejemplo, lo sé, pero fue el que se me ocurrió en el momento.

“Chuta, no he visto The Office.”

“Es que juegan a ser un documental pero en verdad se juega con el registro”

“He visto un par de capítulos, así que creo que entiendo. Cuando hablo de los experimentos, esos sí son reales. Bueno ahí voy jugando. Me di la libertad de no hacer una citación formal. […] Y en los versos, estas distintas estructuras de versos fueron saliendo después, yo creo que ahí estaba muy influida por “Alfabeto” de Inger Christensen y por Cecilia Vicuña también, cuyos libros, del 2000 en adelante, son increíbles, aunque en Chile se leen bastante poco”.

Por fin, las ideas fueron brotando y encontrando su lugar, como cuando un sudoku encuentra sus números: “Empecé a ver patrones, como ya tenía una estructura de algunos poemas, después podía hacer réplicas de esas estructuras pero cambiando cosas, y ahí lo pasé demasiado bien, ¡era muy entretenido! Se fueron entrecruzando elementos y saliendo distintas ideas. Y eso fue lo que más me gustó.”

“En ese sentido, Magnolios no era tanto un libro proyecto, sino que eran distintos poemas de distintas cosas, que tenían unidad y voz. En cambio este libro está mucho más pensado como una orgánica, como un ecosistema, un montaje menos al azar […] El editor, Andrés Urzúa, me dijo que los poemas son como ecosistemas, cada una tiene su propia lógica. Y de hecho, su plaquette El lenguaje de las piedras, me ayudó un poco a pensar mi libro, porque habla sobre las distintas formas de acción que tiene una piedra, donde incluye una parte más política, que es por ejemplo arrojar una piedra. Y yo también quería eso, animar lo inanimado.”

El abuelo poeta de Darwin y el poder de la ciencia recreativa

En 1929 dos franceses filmaron por primera vez

flores abriéndose y cerrándose con soltura.

[…] En el video acelerado vieron la reverencia

y también la altanería del mundo vegetal

Una de las historias que recupera “Teoría del polen,” tiene que ver un libro de poemas que publicó el abuelo de Charles Darwin, y la polémica que suscitó en el momento porque hablaba de la sexualidad de las plantas. Después, su nieto lo retomó y publicó, nada más y nada menos que El Origen de las especies.

“¿Tú crees que si el abuelo de Darwin no hubiese sido poeta, quizás Darwin jamás hubiese revolucionado la ciencia?”, se me ocurre preguntarle.

“Sí, de todas formas. El arte hace que uno piense cosas nuevas, y ese pensar cosas nuevas permite incluso que la ciencia avance. Son cosas que no son tan ajenas, lo científico tiene mucho de lo artístico también, o me gustaría verlo así. La otra vez le escuchaba esta idea a Juan Cárdenas, que en la ciencia veía algo muy inspirador para hacer literatura, por eso tiene personajes que son científicos”

El poemario repasa el experimento Somnum plantarun de Carl von Linneo, donde monitorea lo que sueñan las plantas, los poemas del abuelo Darwin, el registro con cámara acelerada de Comandone y Fonbrune, y plantea la relación de la ciencia-por-la-ciencia, sin la preocupación de que resulte en un medicamente o en ningún destino concreto: “Linneo también fue el padre de toda la nominología que hay de las plantas, los nombres en latín entiendo que también lo delimitó él, entonces era un súper científico, muy respetado y todo, pero también tenía estos estudios que eran un poco más raros y que, claro, no los pescaron en su momento. […] Me gusta leer noticias y artículos científicos, me dan ideas. Es medio morboso, pero estoy trabajando en un libro que habla de una noticia, donde encontraron a un ciervo con nueve kilos de basura en su estómago y murió. Son noticias terribles pero que estamos viviendo todos los días.”

Sentido político en el fin del mundo

nadie ocupa el lugar del otro

si no colmas la paciencia del follaje

Como fieles representantes de la generación milenial, la conversación naturalmente deriva hacia el fin del mundo. De hecho, la autora piensa que el tema marca la poesía de los últimos años.

“Hay una cuestión del fin de mundo que sí es medio contemporáneo, pensar que estamos en una fase final, porque nosotros ya no somos la generación que tiene que cuidar el planeta, para que no haya calentamiento global, si no que somos la generación que ya vive el calentamiento global, que ya sabe que se está acabando el agua, que ya sabe que tener hijos es un riesgo de alguna manera”.

Considerando esto, podría hacerse la distinción entre lo viejo y lo nuevo; una naturaleza bella, admirable e idílica ha sido reemplazada por una naturaleza que, sigue siendo bella, pero que vive en un permanente conflicto. Victoria quiere que observemos las plantas como un organismo activo, que veamos como adoptan la forma que sea con tal de expandirse, y que son capaces de carcomerse una casa abandonada, o aparecer entremedio del cemento más tupido.

una naturaleza bella, admirable e idílica ha sido reemplazada por una naturaleza que, sigue siendo bella, pero que vive en un permanente conflicto.

         La poesía mapuche ha sido una gran influencia para ella, porque esa crisis ambiental se sabe hace mucho más tiempo del que queremos admitir. La idea de replantearnos nuestras formas de producción ya está dicho desde siempre en las culturas indígenas. Eso también se deja ver en el libro: el derecho de las comunidades a utilizar los recursos de su propio suelo. “En ese sentido, me sirvió mucho una Antología de poetas mapuche que publicó LOM: son solo mujeres; aparte está por época, está muy bien estudiado”.

Y, finalmente, fue la crisis de la pandemia lo que le dio sentido a Teoría del polen. “¿Qué es lo que hace que el ser humano no sea lo suficientemente inteligente, como las plantas, y se termine extinguiendo? Es lo que yo siento que perfectamente podría pasar en unos años más cuando el mundo ya no aguante más. Entonces, por eso he estado dándole vueltas la idea de propagación. Las plantas tienen muy integrada la idea de vida o muerte, todo el rato están viviendo y todo el rato están muriendo; en una misma planta pueden morir partes de ella y seguir viviendo otras; cosa que nosotros no podemos hacer […] Al final lo que hace que puedan sobrevivir es el sentido de lo comunitario, eso es lo que nos falta como personas y creo que fue lo que dejó en evidencia la pandemia. No sé si era Mancuso o Marder el que decía que los movimientos sociales son como plantas porque no había un único lider político, sino que eran como brotes que iban apareciendo y que esos brotes podían apagarse, pero iban a aparecer otros brotes, y ese ordenamiento sistémico de las plantas hacia mucho sentido con los movimientos sociales. No sé si adhiero a esa idea totalmente, pero sí me parece interesante pensar a partir de esa orgánica lo que está pasando ahora […] Entonces sí, me demoré demasiado tiempo en darle un sentido al libro, porque algo le faltaba para cuajar. A pesar de que no escribí casi nada en pandemia, me ayudó a entender este sentido de lo político que es escribir sobre esto. Porque a veces igual me preguntaba ¿a quién le va a importar lo que estoy escribiendo? […] Bueno, pero me demoré seis años en hacer este libro y me pude haber demorado todavía más.”

Teoría del Polen / Victoria Ramírez / Provincianos Editores, 2021

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